lunes, 2 de abril de 2018

INDICE CRONICA DE CONCIERTOS

DARE / STRANGERS
FREEDOM CALL / DRAGONHAMMER / IN VAIN
GAMMA RAY / RHAPSODY OF FIRE
BURNING KINGDOM / BLACK ROCK
DARK MOOR
DANNY VAUGHN (Acústico)
DR. SNAKE / ROKKEN
AIRBOURNE / BLACK SPIDERS
BLACK ROCK
FIREFEST 2013
HOMENAJE A PACHI ESCOLANO (RON & BLUES + AMIGOS)
LEYENDA / ANTIGUA / SAVE US
UZZHUAIA
RISING (Tributo a Rainbow)
WIGELIUS
GRANITO ROCK 2013
ECLIPSE / STRANGERS
JEFF SCOTT SOTO / JORGE SALAN
BARÓN ROJO
THE VAL
BASICO
HELLOWEEN / GAMMA RAY / SHADOWSIDE
CUATRO GATOS
BEETHOVEN R. + SEXPLOSION
GAUNTLET
FIESTA LIVE4AOR / VIGILANTE
ÑUAGE
TEN
SCORPIONS / THE ELECTRIC DUCKS
FIREFEST 2012 
METAL LEGEND
ALIEN / HARDREAMS / CHASING VIOLETS
ÑU
GRANITO ROCK 2012
OBUS
LITTLE CAESAR
EDEN LOST
FIESTA XXV ANIVERSARIO “LA CABAÑA DEL TIO ROCK”
METAL LEGEND
FREEDOM CALL / DÖRIA / BLOODY GRASS
MIGUEL OÑATE
ALHANDAL
RON & BLUES
TED POLEY / GÜRU
JORGE SALAN
WORK OF ART + DYNAZTY
THE VAL
‘77
PAUL DI´ANNO / EVERDREAM / TUBULTO
OBUS
BARÓN ROJO
BARÓN ROJO (HEADBANGER'S OPEN AIR)
GRANITO ROCK 2011
DAMN GANG / CAIDA LIBRE
ÑU
LA CREMA
BANZAI / CRIPTA / CON MORA
CINDERELLA / JORGE SALAN
QUIREBOYS
CROWN OF THORNS
FM
DARK MOOR
FIESTA 24 ANIVERSARIO LA CABAÑA DEL TIO ROCK
FREEDOM CALL / EDEN
BÁSICO / TERMINAL 6 / DULCE NEUS
INIDICE CRONICA DE CONCIERTOS (Desde Junio 2008 hasta Diciembre 2010
INDICE CRONICA CONCIERTOS (Hasta Mayo 2008)

JOE LYNN TURNER / JORGE SALAN / REGRESION

29 de marzo 2018. Sala Cool Stage


No las tenía todas conmigo respecto a la respuesta que podía esperarse en pleno jueves santo para recibir una nueva visita de uno de los cantantes más carismáticos y solventes del hard rock mundial, en este caso con el aliciente añadido de la presencia de nuestro paisano Jorge Salán a la guitarra. Afortunadamente mis temores se disiparon cuando unos minutos después de la apertura de puestas se observaba una importante fila de espera para acceder al recinto de la céntrica sala Cool Stage, que fue cogiendo temperatura paulatinamente hasta llenarse prácticamente por completo.

Un lleno del que pudieron disfrutar en parte de los barceloneses REGRESION, una banda de heavy rock de raíces ochenteras, que ya me gustaban bastante en estudio, y que refrendaron esas buenas sensaciones en vivo con tres cuartos de hora de enérgico y competente show para desgranar nueve piezas de su ya notable repertorio. Comenzando tras una callejera intro enlatada que dio paso a la potente “Gritos en la Oscuridad” en la que la voz de Pedro Guijarro y la batería de José Ignacio Uría sobresalían comiéndose al resto de los instrumentos, sobre todo a las guitarras de Pablo González y Toni Sánchez que quedaron un tanto romas, mejorando en su solo doblado a lo Maiden, mientras el bajo de David Pérez quedaba más equilibrado.

Con “5 De Noviembre” ya fue matizándose más el sonido, sobre todo el de la voz que aunque todavía bastante alta me convenció algo más dentro de unos ritmos cercanos al power recordándome a un poco a Avalanch, y de nuevo a al dúo Murray–Smith a las guitarras. Todo esto con Pedro sin parar de moverse  e interactuar con un público que poco a poco fue metiéndose en fiesta coreando y levantando el puño, sobre todo en temas tan directos como “Mil Sirenas” con un sabor ochentero magnífico y único que cayó de su tercer trabajo “Santa Decadencia” (2011) del que no me hubiera importado haber escuchado alguno más, o siguiendo los gestos provocativos que venían desde arriba del escenario levantando el dedo corazón en “Cautivo” que fue de las que más me gustó ya con un sonido bastante bueno quedando arrogante y melódica.

Con “Llévame Contigo continuaron recordando su penúltima entrega “Prisioneros” (2015) en clave más hard rockera a lo Guns n’ Roses sobre todo por la manera de arrastrar las cuerdas de las guitarras de Pablo y de Toni con un rollo callejero, que se prolongó en la desafiante “No Nos Van a Parar” con un estribillo muy pegadizo doblando voces y en la que acercaron el micro a un niño de la primera fila quedando un momento realmente simpático, y que terminó de rematarse con la macarra y autoafirmante “Quién Soy Yo (Sin el Puto Rock and Roll)” destacando su coros.

Para el cierre recuerdo al gran Lemmy con “Puño de Hierro” ya con el personal palmeando al ritmo marcado por el potente bajo de David mientras en sus estrofas caían continuas referencias a Mr. Kilminster y sus Motorhead, finalizando con una prolongada “Estrella del Rock” tema que prácticamente daba título a su EP de 2013 y que sirvió como festivo y descarado broche a una buena actuación de una banda más que competente para abrir fuego.

Tras un paréntesis de más de media hora que hizo que se recortara algo la siguiente actuación, y tras algún que otro problema técnico de última hora, salía a la palestra JORGE SALAN para dejarnos un sabroso entremés de blues rock en formato de trío junto al bajista Ken Sandin (Alien, Kee Marello) y al batería Darby Todd (Robert Plant, Paul Gilbert), repitiendo los tres posteriormente formando parte de la banda del cabeza de cartel.

Apenas veinticinco minutos de actuación para dejar una vez más constancia de la enorme clase y sentimiento que destila Jorge en cada una de sus apariciones en vivo, ya sea para tocar cuatro temas o para grabar un DVD, y que sirvió para que sus fieles disfrutáramos una vez más de su buen hacer y para que los que todavía no lo habían podido hacer lo descubrieran por primera vez, no creo que a estas alturas hubiera muchos de estos últimos.

Comenzaron por la tórrida “Leave My Girl Alone” de Buddy Guy interpretada con un tremendo desgarro con Sandin marcando perfectamente el compás y con Todd acompañando más relajado de lo habitual mientras Salán se exhibía a la guitarra y la voz. Metieron una marcha más con la divertida “Key To Love” actualizada en su sonido respecto al original de John Mayal y con alguna licencia “marciana” en su solo como suele ser costumbre del hacha madrileño, al igual que en la tremendamente rítmica y afilada “Going Down” de Freddy King, para terminar chorreando sentimiento y pasión con la estremecedora “The Thrill Is Gone” de B.B. King que se ha convertido en una de las imprescindibles de los sets de Jorge. Excelente cierre para dejarnos un gran sabor de boca y con ganas de más, habrá que esperar a próximas ocasiones.

A las 22:30, ya con un ambiente espectacular se apagaban las luces de la sala y empezaba a sonar enlatado un medley de temas de Rainbow con la estrella de la noche a la voz JOE LYNN TURNER que salto a escena tras sus compañeros de banda para abrir lo terminó siendo una gran actuación que no empezó todo lo redonda que hubiera sido deseable. Y es que en los primeros compases de la misma la voz del cantante norteamericano quedaba muy por debajo de una instrumentación excesivamente alta, casi saturante, con los teclados de P.O Nilsson (Bobby Kimball, Robin Beck) y con la guitarra de Jorge comiéndose casi todo el sonido y desvirtuando un tanto la interpretación de un temazo como “Death Alley Driver” ya coreado a grito pelado por una entregada audiencia.

Fue mejorando la cosa desatándose la locura con el himno “I Surrender” poniendo el recinto patas arriba importando poco que se escuchara más o menos la voz de Turner y con Jorge luciéndose variando un poco el solo, como sucedió en la parte final de “Jealous Lover” con un guiño medio funky bastante curioso pero respetando su esencia, y ya con la voz en condiciones óptimas, llegando a uno de los puntos culminantes de la velada con una excelente “Stone Cold” brillante e intensa con un perfecto equilibrio en todos sus registros instrumentales y vocales plenos de clase y melodía.

Después del póker inicial de clásicos de Rainbow, primero de los dos temas de la carrera en solitario de Joe Lynn Turner que nos tenía reservados, “Dark Days”, una intensa composición perteneciente a su álbum “Second High Life” (2007) que sonó muy bien, con dureza y melodía antes de volver a ponernos a palmear para acompañar una vibrante “Spotlight Kid” con la guitarra y los teclados de nuevo brillantes creando una espectacular atmósfera, relajándose con la preciosa “Street Of Dreams” otra de las más cantadas y celebradas por la concurrencia con una exquisita ejecutoria vocal e instrumental.

Se llegaba al ecuador del show con la banda y el público disfrutando y brindando por una noche que iba a más, entre bromas y veras momento para “Blood Red Sky” un señor temazo lleno de encanto para recordar el LP “Slam” (2001) y en el que la evocadora melodía salida de las manos de  Nilsson y de Salán encajaba como un guante con la apasionada interpretación Turner, para atacar después con la desenfadada “Drinking With The Devil” botellas en alto incluyendo una breve intervención de Jorge dirigiéndose a la gente mostrándose agradecido y feliz viendo que los sueños a veces se cumplen, aunque luego se le fue algo la mano con la distorsión y con el ritmo de “Can’t Happen Here” que les quedó un poco atropellada aunque poco pareció importarles al medio millar de fans que la cantaban sin reparo alguno.

Tras este momento frenético se recuperaba la calma con la esotéricas teclas de “Can’t Let You Go” para dar paso a otro momento mágico, sencillamente sublime como sonó, llena de feeling y fuerza con una escalofriante subida de tono en su estribillo, volviendo a embarullarse un poco con una endurecida “Stranded” que no les quedó muy allá, todo lo contrario que “Rising Force”, uno de los temas bandera de la etapa Malmsteen de Turner y que resultó increíblemente poderosa y técnica con un Jorge entregado y preciso en su ejecutoria recordando épocas pasadas haciendo que no echáramos en falta al divo sueco.

El fin de fiesta, tras un mínimo amago de salida del escenario de la banda, vino con el pertinente y cariñoso recuerdo a Ronnie James Dio, como preludio al himno de los himnos “Long Live Rock and Roll” alargada con mínimos solos de cada uno de los músicos al ser presentados y con un breve guiño al “Lazy” de Deep Purple. Excelente cierre para una muy buena noche de hard & heavy clásico, con un delicioso interludio bluesy, y que sobre todo supuso un gran reencuentro del público de la capital con un artista que parece tener cuerda para rato demostrando unas tablas enormes y sabiendo lo que la gente quiere de él, básicamente los temas con los que el gran público le conoció y con los que nos conquistó a los que crecimos bajo el influjo de Rainbow.
P.D.: Para la próxima, y como capricho personal, no me importaría en absoluto que se marcara unos cuantos temas de su obra maestra en solitario “Rescue You” (1985) con la que tocó el cielo del A.O.R., por pedir que no quede.

Mariano Palomo



martes, 20 de marzo de 2018

SILVER FIST / GRAPESHOT / PROMETHEUS

9 de marzo 2018. Sala Nazca


Mucho tiempo, demasiado diría yo, llevaba una de nuestras bandas de heavy metal más carismáticas y queridas sin tocar en nuestra ciudad, en su ciudad, Madrid. Han tenido que pasar unos cuantos años, unos cuantos cambios en su formación y un sinfín de avatares tanto personales como profesionales para poder asistir de nuevo en la capital a otra descarga de Silver Solórzano y su banda.

Pero antes de saltar a escena el cabeza de cartel fueron calentando la fría y lluviosa noche madrileña otras dos bandas a las que no tuve oportunidad de ver por estar atendiendo a otros asuntos, los levantinos PROMETHEUS y los groove metaleros GRAPESHOT. Por lo que nos cuentan ambas lo hicieron bastante bien ganándose a un público que esperaba con impaciencia la salida del grupo motivo de asistencia de la mayoría de una concurrencia que, sin ser lo numerosa que merecería la ocasión, sí estuvo entregada de principio a fin del show.

Pasadas las diez de la noche apareció sobre las tablas como excelente maestro de ceremonias nuestro amigo José Mora, conductor durante más de tres décadas del programa de radio La Cabaña del Tío Rock, presentando a la banda e interactuando con el público con referencias futboleras a una pasión común como es el Atlético de Madrid, con notable presencia de miembros de la peña atlética Sons Of Atleti–Heavy Metal Fans ATM, para ir haciendo tiempo mientras intentaban solucionarse los problemas técnicos que lastraron parte de la actuación de SILVER FIST.

Tras la presentación de José se disparó la música de la película “Tiburón” a modo de intro tras la cual salieron a matar los seis componentes del grupo con un ojo puesto al frente y otro a la espalda para ajustar un sonido que no acabó de estar a la altura de su calidad. El micro de Silver iba y venía teniendo que tirar en algún momento de el del teclista Filtheau, se saturaba por momentos con un volumen excesivo de la batería del recién incorporado David Borreguero, que junto al guitarrista Adrián Aguilera han sido los dos últimos fichajes para completar la alineación titular junto al guitarrista Alex Scorza y al bajista Carlos G. Hernández.

Los citados problemas no mermaron en absoluto las ganas y la notable calidad técnica del grupo, con Silver como siempre dejándoselo todo junto al incansable Flithó sin parar de moverse y provocar a un público que desde una premonitoria “El Infierno En Mi” no paró de jalear y acompañar con palmas y coros. Tras este tema más reciente, momento para dos de los himnos de la banda “El Predicador” que fue ejecutada con la rabia habitual y con unas muy buenas prestaciones a las guitarras de Alex y Adrián, parece mentira que tanto este último como David apenas llevaran cuatro o cinco ensayos con el grupo, como sucedió en la más pesada “Cielo o Infierno” con unos golpes de caja matadores, a pesar de que el sonido todavía no acababa de aclararse.

Sin tregua enlazaron con “Todavía Vivo”, declaración total de principios llena de mensaje con la que continuaron reivindicando su última entrega “Fe Ciega” que por lo que parece no ha llegado a todo el mundo que debiera y que podría haber caído en el olvido después de dos largos años de su publicación, pero eso no pareció importar para los que allí coreaban sus temas sin parar, al igual que los más antiguos como la atormentada “Mártir” llena de desgarro, volviendo a los nuevos con la contundente en clave thrash metalera “Mi Rebelión” que también fue muy bien recibida.

Tras este primer tramo arrollador, pequeño respiro con un guiño a los teclados para “Believe” de Savatage como preludio a una sobrecogedora “Aún Creo en Ti” que se llevó una de las mayores ovaciones de la noche amén de ser acompañada con fuerza en sus coros por todos los presentes. Vuelta a la velocidad y la caña con “Fe Ciega” y “Se Acabó” para que lucieran las guitarras, sobre todo con un Alex Scorza que ha evolucionado una barbaridad desde que tuvimos ocasión de verle hace ya unos cuantos años con Crienium.

Mínimo cambio de vestuario de Silver para cambiar la camiseta de los Sons por la del siempre añorado Ronnie J. Dio y homenajearle con una gran versión del clásico de Rainbow “A Light In The Black”, espectacular la ejecución a los teclados por parte de Filthó, metiendo también alguna variación rítmica y en los arreglos de guitarra quedándoles muy bien.

La traca final acabó de romper cuellos con una crudísima “Tormento” y con una espectacular “En Llamas” donde terminamos de dejarnos todos la voz siguiendo su épico ritmo entre redobles y coros para poner el colofón a una noche de Heavy Metal con mayúsculas, que podía haber sido mucho más grande de no ser por los citados problemas de sonido, y que con la que volvíamos a reencontrarnos con una de nuestras bandas más queridas, esperemos que no haya que esperar tanto para la próxima ocasión y que por fin pueda consolidarse y tener la continuidad deseable.

Mariano Palomo

lunes, 11 de diciembre de 2017

ECLIPSE / BIGFOOT

8 de diciembre 2017. Sala But


Dentro del frenético inicio de mes de diciembre que hemos tenido en Madrid en lo que a conciertos se refiere, el pasado viernes les tocaba el turno a dos de las formaciones más interesantes de la escena hard rockera europea, unos ya perfectamente asentados y referentes absolutos del género desde hace unos años, y otros menos experimentados pero que, visto lo visto, pueden discutirles el cetro a los primeros.

Lo primero que me sorprendió gratamente fue la gran entrada que presentaba la Sala But ya desde antes de la salida del primer grupo de la noche, llegando a superarse ampliamente los tres cuartos de entrada de su aforo, que si hacemos caso a la información de su web supondría habernos juntado unas ochocientas personas, lo cual me parece un exitazo tremendo. Seguramente el hecho de que la fecha estuviera en medio de un largo puente, el ser principios de mes, y la actuación de Helloween al día siguiente en el Wizink Center con muchos que hicimos doblete (por cierto histórico el show de los alemanes), influyeron para que se diera esa gran afluencia de público.

Como decía, además de los cabezas de cartel que seguro fueron los máximos responsables del lleno casi absoluto, muchos teníamos ganas de ver como se desenvolvían en vivo unos jóvenes chicos de Wigan (¡qué recuerdos de aquellos magníficos festivales Gods Of A.O.R. en la pequeña ciudad de las Midlands!) que atendiendo al nombre de BIGFOOT han sacado uno de los mejores trabajos de hard melódico de los últimos meses. Un disco que para ser su primer larga duración, amén de un par de EPs previos, sorprende por su frescura y versatilidad, yendo de hard clásico, al heavy melódico, pasando por guiños funkys o sleazies, algo que fueron capaces de llevar al directo con gran efectividad.

El quinteto salió a matar, no hicieron prisioneros, y encabezados por un magnífico Antony Ellis a la voz comenzaron con la vacilona y eficaz “Tell Me A Lie” con una melodía vocal y un timbre similares a los de Danny Vaughn (Tyketto), y en la que las guitarras de Sam Millar y Mick McCullagh destilaban clase y poderío recordando por momentos a los Extreme de Nuno Bettencourt. Todo sonaba rotundo y nítido, con una base poderosa en la que Matt Avery además de hacerse cargo con total solvencia de bajo apoyó muy bien a los coros, mientras Tom Aspinall reventaba los parches de su batería con aplastante precisión.

Siguieron sin pausa con la más cañera “Run” con las guitarras punzantes cortando su ritmo con mucho rollo a lo Gotthard más actuales sin dejar de lado en absoluto la melodía, como sucedió en la más cruda pero asequible “Uninvited” con un coreo espectacular seguido por las palmas del respetable golpeando sobre sus buenos riffs que se inflamaron sobre el tremendo groove de “Freakshow” con un rollo circense de lo más infeccioso.

Después de tanta energía desbocada momento para relajarnos con la preciosa balada “Forever Alone” en la que Ellis se salió acompañado de unas cuidadas e intensas melodías de guitarra, para volver a atacar con fuerza y determinación dejándonos la movida “Bitch Killer” de nuevo con los coros destacando dentro de su ritmo vivo con las guitarras de Millar y McCullagh doblándose a lo Praying Mantis y con un aullido inicial a lo Coverdale.

Nos trajeron de nuevo el recuerdo a Extreme con “Blame It On The Dog” que nos puso a corear a toda la sala siguiendo su contagioso ritmo con unos marcados golpes de chaston, para cerrar definitivamente sus tres cuartos de hora de concierto con la melódica y pegadiza “The Fear” que entre las palmas nos transportó a los sonidos que descubrimos en aquellos Gods de su Wigan natal. Magnífico colofón para una gran actuación que sorprendió a más de uno y que reafirmó las buenas sensaciones que nos habían dejado en estudio, lo dicho, si siguen así pueden dar mucho que hablar en el futuro, bien por Bigfoot.

Con el listón muy alto por la actuación anterior les tocaba el turno a ECLIPSE. Una banda que por derecho propio se ha convertido en los últimos años en una de las mayores realidades de hard melódico y que una vez más nos visitaba en la capital para regocijo de su cada vez mayor legión de seguidores, en esta ocasión con bastante presencia de gente de fuera de Madrid. Así, y tras una breve intro enlatada, tomaban las tablas los cuatro suecos para atacar con “Veritgo”, tema de choque de su último trabajo “Monumentum” que venían a presentarnos con amplia representación en el set y que ya fue coreada a grito pelado por todos los presentes con el genial Erik Martensson al mando de las operaciones micro en mano, perfectamente flanqueado por su inseparable Magnus Henriksson a la guitarra y por el siempre eficaz Magnus Ulfstedt al bajo, con el más recientemente incorporado Philip Crusner a la batería cerrando la formación.

Sin apenas respiro continuaron con el himno “Bleed & Scream” que una vez más sonó espectacular en vivo, aunque el micro de Erik le dio algún problema bajándose de volumen haciendo que los coros de los Magnus tuvieran que ser más protagonistas junto a las palmas de unos fans que se entregaron sin condiciones desde el primer segundo. Siguió la fiesta con “The Storm” uno de los temas más claros y rotundos de su penúltimo disco “Armageddonize” (2015), demostrando que se puede sonar actual y con clase sin necesidad de perderse en arreglos fuera de lugar.

Siguió el show con la banda sonando muy bien ya con la voz de Martensson en condiciones con otro de los temas que se ha convertido en clásico e imprescindible en sus conciertos “Wake Me Up” fuerza, elegancia, pasión, magnífica con ese estribillo que se clava sin remedio, endureciéndose luego el sonido con la más rockera “Jaded” sonando la guitarra de Henriksson más afilada, para bajar luego ritmo que no intensidad con la descarnada balada “Hurt” y con “To Mend a Broken Heart” en la misma línea tranquila pero apasionada ya con Erik acompañando en la guitarra rítmica con una preciosa Gibson Explorer.

A partir de aquí el concierto empezó a entrar en una fase más pesada y aburrida, con un prescindible solo de batería de Crusner que intentó adornar con las notas de “Carmina Burana” por debajo y que como suele suceder en estos casos fue la excusa perfecta para acercarnos al servicio o a la barra, antes de enlazar con una más que correcta “S.O.S.” acompañada de un bonito juego de luces como preludio de un set acústico con Martensson y Henriksson al frente del escenario para interpretar la balada “Live Like I’m Dying” que les quedó muy bien, “Wide Open” y “Battlegrounds”, que les quedaron más flojas comparadas con lo potentes que suenan en eléctrico, sobre todo la segunda que debería sonar siempre en su formato original.

Después de este pequeño bajón de media hora aproximadamente retomaron la electricidad poco a poco con “Downfall Of Eden” todavía con Erik con la acústica colgada y con una gran carga dramática y melódica en su interpretación, atacando luego con bríos renovados para encarar el último tercio del concierto comenzando por una enérgica “Black Rain” que dio paso un momento instrumental que, si bien fue ejecutado con un gran nivel técnico, tampoco acabó de convencernos sonando algo espeso y que bien podía haber dejado sitio para algún otro tema del grupo de los que se quedaron en el tintero (“For Better Of For Worse”, “Ain’t Dead Yet”, “About to Break”, “Breaking My Heart Again”).

Afortunadamente aún quedaba un buen rato ya sin parones ni bajones de intensidad para poder disfrutar de los Eclipse más rotundos comenzando por una tremenda “Blood Enemies” coreada a pleno pulmón por los fans que siguieron metidos en harina con una no menos poderosa “Stand On Your Feet” que sirvió como cierre antes de un brevísimo descanso para llegar a los bises.

Unos bises que se abrieron con el tema que probablemente a día de hoy mejor les funcione en directo “I Don’t Wanna Say I’m Sorry” que desató la locura entre las primeras filas, perfectamente secundada a continuación por la primigenia “Never Look Back” de su LP “Are You Ready To Rock” (2008) que fue recibida igualmente de forma espectacular siguiendo sus enormes coros, para acabar de rematar la faena en la misma línea con una excelente “Runaways” todo rollo y energía para acabar de dejarnos con un muy buen sabor de boca.

Al igual que el primer tercio del concierto, un cierre magnífico que arregló en buena medida esa media hora perfectamente recortable, algún fragmento acústico puede haber y suelen hacerlo bastante bien en este formato, pero si además se unen con un solo de batería y una instrumental intranscendente la cosa bastante de nivel. En cualquier caso otro buen concierto de Eclipse que ya parecen haberse ganado el estatus de banda grande con mayúsculas, con todo lo bueno y lo menos bueno que ello implica, esperemos que no se lo crean demasiado y que sigan ofreciendo sus shows con la eficacia y entrega habituales, y que se olviden de hacer experimentos en próximas ocasiones.

Mariano Palomo

martes, 5 de diciembre de 2017

GRAHAM BONNET BAND / SEXPLOSION

3 de diciembre 2017. Sala Cool Stage

Tres largos años han tenido que pasar para sacarnos la espina de uno de los conciertos más decepcionantes que uno recuerda, pero afortunadamente y después de un par de amagos que no acabaron de concretarse, el pasado domingo pudimos asistir a un señor concierto de uno de los vocalistas más carismáticos de la historia del hard rock.
Pero antes de que el cabeza de cartel pisara las tablas de la céntrica sala Cool Stage cuatro descarados hard rockeros madrileños se encargaron de calentar la gélida noche capitalina, algo que seguramente junto al cierre de semana, a la acumulación de conciertos, cenas y demás festejos que se nos vienen encima echó a más de uno para atrás, pero que no impidió que aproximadamente dos centenares de fieles nos juntáramos para disfrutar de la velada.
Un público que, como suele suceder habitualmente, fuimos acercándonos a cuenta gotas mientras SEXPLOSION descargaban su hard sleazy con un sonido potente y crudo que indefectiblemente hacía recordar a los grupos angelinos de los ochenta, además de por su dinámica puesta en escena con G. Starless comandando con acierto la formación al micro y la guitarra. Perfectamente acompañado por Alex H.M. en la otra Gibson y por Fernando Ajejas al bajo, participando también a los coros, al igual que un batería invitado que sustituía al lesionado Juan Capilla.
Lamentablemente me perdí más de la mitad de su actuación ya que cuando quisimos entrar en la sala entre saludos y demás sólo nos dio tiempo a disfrutar de tres de sus temas, comenzando por “Leap In The Dark”, seguida de la contundentemente arrastrada “Bitch House” y de “Afire” con su estribillo rompiendo claro entre sus rotundas guitarras. Para el final se reservaron una muy buena versión del clásico “If You Want Blood” de AC/DC para cerrar una actuación que por lo que supimos después estuvo centrada sobre todo en temas de su último trabajo “Swallow n’ Shut Up” (2014) y que me hubiera gustado disfrutar en su totalidad, para la próxima intentaré ser más puntual.

Sobre las nueve y media de la noche llegaba el momento de comprobar si eran ciertas todas las noticias que teníamos sobre el buen estado de forma en la actualidad de la GRAHAM BONNET BAND después de la mencionada decepción que nos llevamos en la desaparecida sala Arena cuando se presentaba ante nosotros con una formación en la únicamente repetían el vocalista inglés y su pareja Beth Ami Heavenstone al bajo. Unos cambios que sin duda han mejorado notablemente a la banda con la entrada del virtuoso Joey Tafolla a la guitarra, del teclista Jimmy Waldo ex compañero de Bonnet en Alcatrazz, y del batería Mark Benquechea.
Estos cambios, junto a un mayor rodaje de Beth, a un estado vocal de Graham increíble (todavía no acabo de creérmelo) y sobre todo a un set muy difícilmente mejorable para exponer todo lo mejor de su amplia trayectoria hicieron de sus noventa y cinco minutos de actuación algo realmente disfrutable, que lo pudo haber sido aún más de no ser por el excesivo y molesto volumen que sufrimos en buena parte del show provocando momentos realmente saturados en los que sobre todo las partes vocales y los teclados estaban altísimos haciendo difícil por momentos apreciar la enorme calidad de Tafolla, amén de la descomunal pegada de Mark con la batería también altísima.
En cualquier caso yo al menos lo pasé en grande coreando y acompañando cada uno de los temas que nos ofrecieron tras la intro enlatada de a capela que enlazó con “Too Young To Die Too Drunk To Live” el primero de los clásicos de Alcatrazz que coparon la tercera parte del set y que ya empezó a sabernos a gloria a pesar de los comentados problemas de sonido con la base altísima. Con “All Night Long” de Rainbow fueron las voces las que se subieron desmesuradamente de volumen desluciéndola un poco, algo que no impidió que los presentes la coreáramos a pleno pulmón, al igual que sucedió con “Night Games” con los teclados de Waldo comiéndose la guitarra de Tafolla que brilló mucho más en modo shred al inicio de “California Air” uno de los temas más destacados del último disco de Graham Bonnet Band “The Book” (2016) y que me gustó mucho por sus melodías de voz.
Fue mejorando aún más el sonido continuando la exhibición guitarra en esa genialidad echa tema que es “God Blessed Video” con Joey corriendo por el mástil como lo hiciera Steve Vai originalmente en el segundo trabajo de Alcatrazz, para pasar a otro registro más barroco pero igualmente potente y atractivo en una excelente “Stand In Line” que daba título al primer LP de Impellitteri  con un curioso vacile entre Bonnet y Waldo antes de entrar de lleno con “Island In The Sun”, seguramente uno de los temas más esperados por los fans en el que las teclas se quedaron un poco cortas, algo que nuevamente no fue óbice para ser altamente celebrada.
Primer recuerdo para el genial “Assault Attack” que Graham grabó con M.S.G. para descargar “Desert Song” acompañada por los palmeos del personal con la guitarra sonando gordísima y elegante, con esa cadencia tan personal de Schenker en las manos de Tafolla que cambió de nuevo a clave Malmsteen con “Starcarr Lane” que fue todo un pelotazo para los seguidores más acérrimos de Alcatrazz. Continuaba la montaña rusa de sonidos con “S.O.S.” un tema quizá menos conocido de la carrera en solitario de Bonnet que resultó bastante simpático con sus tonitos recordando las señales del alfabeto morse, endureciéndose luego con “Into The Night” otro de los temas más recientes que pasó algo desapercibida por su saturación, aclarándose el sonido con una elegantísima “Samurai” de M.S.G. llena de preciosismo y feeling, y con “Skyfire” probablemente el tema en el que más nítidos sonaron los teclados de Waldo.
Nos íbamos acercando al final y llegaba uno de los momentos indispensables, “Since You Been Gone”, con un comienzo interruptus en el que el público cantó a capela mientras ajustaban la batería de Mark para dejar mayor protagonismo a los coros y la guitarra cuando arrancó definitivamente. Luego emotiva presentación de los músicos de la banda a cargo de Beth, sorprendiéndonos después con la entrada en el escenario de una chica que hizo una pregunta a Bonnet sobre su experiencia con Rainbow en el Monsters Of Rock de Donington de 1980, la verdad es que entre los nervios y la pronunciación la cosa quedó bastante mejorable, por ser suaves.
Anécdotas aparte, todavía nos quedaba un buen rato ya sin descansos ni interrupciones comenzando por una poderosa “Assault Attack”, seguida por la intro grabada de “Eyes Of The World” que puso la nota más sinfónica y evocadora del concierto con los coros alargados por un curioso eco, para pasar al desgarro y la emotividad de “Hiroshima Mon Amour” con la guitarra sonando de lujo, rematando la faena con un espectacular “Lost In Hollywood” mostrando un derroche de facultades de Bonnet que subió de tono sobradísimo, apoyado sin duda por el alto volumen de su micro, pero creo que todo fue bastante real.
Cierre espectacular para un gran concierto que pudo ser de matrícula de honor de no ser por sus desequilibrios sonoros, y que por fin nos mostró la mejor versión de uno de nuestros cantantes favoritos interpretando sus mejores canciones acompañado por unos músicos a la altura de su nivel.
Texto: Mariano Palomo

Fotos: Diego L. Pérez